Graduación alcohólica del vino

El vino es una bebida alcohólica con una graduación que está a medio camino entre las bebidas fermentadas de consumo habitual (cerveza, sidra) y los licores más suaves. En los últimos años, se ha dado más importancia a controlar las graduaciones máximas y mínimas. En este post, explicamos la importancia de calcular la cantidad de alcohol en el vino, los distintos tipos y la clasificación de los caldos a partir de esta magnitud.

La graduación alcohólica en el vino

La graduación alcohólica de un vino es el porcentaje que contiene de alcohol, que está determinado de forma decisiva a su vez por la cantidad de azúcar de la uva. Este aspecto es fundamental para dar sabor al vino, de manera que los profesionales de la viticultura analizan con aparatos la cantidad de azúcar que puede dar el mosto de una uva.

Un mercado tan profesionalizado como el del vino exige un control sobre la producción y lo que se comercializa. Por ese motivo, no ha de extrañar que exista una normativa genérica y otra más concreta para el grado de los vinos. Los objetivos bien claros son conseguir una estandarización, para limitar el fraude, y mejorar la calidad del producto que se elabora, teniendo en cuenta siempre las condiciones de cada lugar.

Clasificación de los vinos según la graduación alcohólica

Tradicionalmente, se establecía que los vinos tranquilos tenían que tener una graduación mínima de 9 grados y una máxima de 15 grados. Ahora bien, se han establecido excepciones en el ámbito nacional e internacional, de manera que en España es posible contar con vinos de 8 grados (txacolí) porque esas uvas tienen dificultades de maduración. En el otro extremo, podemos ver algún vino tinto que supere los 15 grados, pero hoy es extraño que se comercialicen. Como principio general, es importante que tengamos en cuenta que un vino tinto va a tener mayor grado alcohólico que un vino blanco.

Lo que también sucede es que la Organización Internacional del Vino (OIV) acepta que haya vinos de 6 o 7 grados en determinadas circunstancias. Las pautas de grado alcohólico del vino dependen, en última instancia, del consejo regulador de cada Denominación de Origen (DO), siempre y cuando siga lo que indica la OIV.

Mención aparte merecen los denominados vinos generosos, a los que se añade alcohol y que superan con creces los 14 grados, llegando en algunos casos a los 23. Aquí entrarían los vinos de Oporto, Jerez, Manzanilla o fino, entre otros.

Grado alcohólico en los vinos de La Rioja

En la DOCa La Rioja los vinos pueden tener un grado alcohólico variable, pero sí que se establecen unos mínimos más exigentes que en otras DO, puesto que la uva del territorio puede madurar fácilmente. En el caso de los tintos, han de tener como mínimo un 11,5% y en los blancos el mínimo de alcohol ha de ser del 10,5%. No obstante, conviene decir que lo normal es que las graduaciones sean mayores, sobre todo en aquellos caldos que tengan crianza.

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Nuestra trayectoria centenaria nos avala, porque contamos con la mejor materia prima aprovechando el microclima de Rioja Alavesa y la mejor maquinaria para controlar el proceso de elaboración.

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