Propiedades y beneficios de los vinos de la Rioja

Vinos de la Rioja

La Rioja es muy bien conocida como la tierra del vino, tanto en España como en el resto del mundo. La calidad de los vinos de La Rioja es muy apreciada en todos los países. Por ello, los riojanos están tan orgullosos de su tierra. Y tienen muchos motivos para estarlo, ya que el vino de esta región tiene uno de los sellos de calidad más importantes del mundo, la Denominación de Origen Rioja.

La tradición vinícola de esta tierra es muy antigua, al igual que los procesos de elaboración, que aseguran un sabor único. En las bodegas, el producto es tratado con mucho mimo y paciencia para tener el mejor resultado, desde la uva hasta el vino. Hoy, vamos a detallar las características más sobresalientes de cada uno de los vinos de La Rioja, para poder distinguirlos como los buenos catadores.

Una vez que tenemos el vino, tras la fermentación, hay que dejarlo madurar y envejecer. Estos dos procesos son fundamentales para el resultado final que obtendremos, y hay que darle su tiempo, no valen las prisas. Hay que respetar los periodos marcados si queremos obtener un producto de calidad. Las etiquetas que encontremos en cada botella nos indicarán el tipo de vino que tenemos delante en función de su tiempo de envejecimiento. Principalmente, hay cuatro tipos de etiquetas:

Cosecha

Así están denominados los vinos jóvenes, también llamados vinos del año. Este sello indica el año en que fueron vendimiadas las uvas empleadas para esa botella. Estos vinos no necesitan haber pasado por el proceso de maduración para su consumo; aun así, pueden pasar hasta un máximo de seis meses en barrica.

Estos vinos jóvenes se caracterizan por un intenso color rojo, con aromas afrutados. Son vinos frescos, que tienen matices de chocolate, regaliz y frutos rojos. Son ideales para todo tipo de alimentos, sobre todo en verano, por sus toques veraniegos y agradables.

Crianza

En esta categoría, los vinos tintos deben haber envejecido al menos durante veinticuatro meses (dos años). Además, los seis primeros meses deben ser en barrica (en La Rioja, normalmente se emplea la barrica de roble por los tonos de madera que aporta). Sin embargo, vinos blancos y rosados, aunque también deben pasar como mínimo seis meses en barrica, su tiempo de maduración total debe ser de, al menos, dieciocho meses (un año y medio).

Reserva

Los vinos tintos reserva se caracterizan por un tiempo de envejecimiento total mínimo de treinta y seis meses (tres años), de los cuales debe pasar al menos doce en barrica (un año). Los blancos y los rosados tienen un tiempo de maduración total mínimo de veinticuatro meses (dos años), de los que es obligatorio que seis se realicen en barrica.

Gran Reserva

En esta categoría se encuentran los vinos tintos que han pasado, como mínimo, un tiempo de envejecimiento total de sesenta meses (cinco años), debiendo ser, al menos, dieciocho en barrica (un año y medio). Para los blancos y rosados, el tiempo total de maduración es, como mínimo, de cuarenta y ocho meses (cuatro años), de los que, al menos, seis deben ser en barrica.

En las categorías crianza, reserva y gran reserva, los matices de madera se van incrementando, convirtiéndose en vinos con más cuerpo, más maduros y fuertes. Son más indicados para acompañar carnes, como las de vacuno o caza, aunque también maridan de forma excelente con platos dulces, como postres, y todo tipo de entrantes.

Por último, queremos destacar que los tonos de estos vinos se van volviendo más oscuros, con matices granates y tonos cereza. Esto es lo que hace que el vino de La Rioja sea un imprescindible en todas las casas.