¿Qué es el envero?

Para los ajenos al mundo vinícola la expresión “llega el envero” puede no significar nada, cuando para los expertos en la materia es sinónimo de una explosión de color en las viñas. Un cambio en las bayas y, por consiguiente, en el color de los racimos.

El envero es todo un espectáculo de color y un momento importante en el proceso de la elaboración del vino que afecta a la uva, a la maduración del fruto: algo esencial en el caldo futuro y por lo tanto en los vinos de la rioja alavesa. Un momento en el que los colores verde, morado y rojo indican el momento previo a la maduración. Momento en el que se suele decir que la uva está enverada, otro término propio de los expertos en vinos o enólogos.

Los vinos de la Rioja Alavesa, el envero y lo que ello afecta al sabor final

Por supuesto, el envero dependerá de la fecha en la que suceda y del tipo de uva, sin olvidar que la lentitud o rapidez del envero depende de la variedad. Asimismo, el clima, la sed de la vid o las condiciones meteorológicas de la temporada en ese año en concreto también afectarán a este momento que va mucho más allá de la espectacularidad de los coloridos que presentan los campos.

El envero, como decimos, supone el paso inmediato anterior a la maduración y por lo tanto la llamada a la proximidad de la vendimia. Se calcula que esta tendrá lugar máximo 55 después de que se inicie este proceso, en el que la función clorofílica se suspende. La vendimia y la exactitud de la fecha dependerá de las mediciones exactas profesionales y certeras acerca de la maduración de la uva; una maduración tanto alcohólica como fenólica.

La acumulación de azúcares y ácidos, de los aromas y de los compuestos fenólicos serán los que determinen el color, el gusto y la estructura de los vinos que vayamos a tomar.

Los sarmientos o el cambio primordial para las bodegas

Cada año, las bodegas ponen especial atención al envero. Para mayor sorpresa, hay una gran diferencia en las gamas de colores y, por lo tanto, en las bayas, dependiendo de la zona de La Rioja a la que acudamos. Cada zona, afectada por su climatología única, cuenta con un envero diferente.

Para calcular el momento exacto de la vendimia, por parte de los vinicultores y de los enólogos, se cuenta con una instrumentación avanzada, que marcará la diferencia de las uvas y de los caldos. Un cálculo que es en parte mecánico, pero también que tiene una parte de instinto; ese instinto que precisamente ha dado nombre a las bodegas de la zona y las señas de identidad propia a sus vinos.

Un instinto necesariamente unido a la atención, a la recolecta y, en los casos más selectos, manual. Un trabajo tradicional y minucioso que en la Rioja saben acometer con extrema precisión; la misma que se emplea en la selección de los frutos que pasarán a formar parte de la elaboración final. Un proceso en el que el envero supone un antes y un después. Una palabra que ya no olvidaremos, aún menos si tenemos la oportunidad de ver sus colores en cualquier viñedo.

En la Bodega Heredad de Aduna seguimos dos tipos distintos de elaboración para nuestros vinos. Cuando hablar de vinos y de la Rioja es hablar de Heredad de Aduna. El nombre propio donde se ha mantenido la tradición, haciéndola convivir con la innovación y la modernidad. Prueba de ello, nuestros vinos de crianza, jóvenes o reserva. Blancos o tintos. Comprar Heredad de Aduna es adquirir el envero más selecto.

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