¿Cómo conservar el vino en casa? 7 consejos útiles para evitar su degradación

Cuando se abre una botella para disfrutar de uno de los mejores vinos de La Rioja, es muy frecuente que esta no se termine y el consumidor desee guardarla. Sin embargo, una vez abierta la botella, el proceso de oxidación del vino ha comenzado, por lo que este irá perdiendo sus propiedades y sabor originales. Se trata de un proceso rápido, por lo que el vino puede estropearse en un corto período de tiempo que oscila entre los 2 o 3 días para los vinos blancos o rosados y una semana para los vinos tintos.

Principales consejos para conservar el vino una vez abierto

Para evitar que un buen vino pierda sus propiedades y se eche a perder, es importante seguir una serie de consejos básicos que ayudarán a la mejor conservación de este una vez abierta la botella.

1- Se debe tapar siempre la botella: dado que el proceso de oxidación es el principal enemigo del vino, es importante tapar la botella de nuevo una vez abierta. Para ello, existen tapones específicos para botellas, aunque también es una buena opción utilizar el propio corcho original de la botella.

2- Mantener alejada la botella de la luz: es importante que la luz solar no esté en contacto directo con el vino, pues esta acelera los procesos de cambio en su composición.

3- Tener cuidado con la temperatura: la conservación de una botella de vino que ha sido abierta también depende de la temperatura, puesto que el calor provocará que se estropee antes, por lo que es importante mantener el vino refrigerado, siempre a menos de 21 ºC.

4- La botella debe guardarse en vertical: aunque pueda parecer extraño, lo cierto es que si una botella abierta se guarda en horizontal, la superficie de vino en contacto con el oxígeno será mayor, por lo que el proceso de alteración se acelerará.

5- Utilizar objetos específicos para mejorar la conservación del vino: entre ellos destacan las herramientas que ayudan a extraer el aire de la botella o los inyectores de gas inerte, para así eliminar el oxígeno y detener el proceso de oxidación del vino.

6- Trasladar el vino de una botella a otra: si el vino se traslada a una botella con un cierre hermético y con un menor tamaño (dando por supuesto que una vez se abre el vino se va a consumir al menos una pequeña cantidad del mismo), se ralentizará el proceso de oxidación.

7- Consumir el vino dentro del tiempo recomendado: descorchar una botella de vino puede ser una gran opción para sorprender a alguna visita. Sin embargo, hay que ser consciente de las limitaciones de conservación del vino, por lo que se recomienda que, aunque haya sobrado, no se guarde esperando otra buena ocasión para beberlo. Será mucho más útil disfrutar del vino antes de que sus propiedades se alteren, procurando no exceder el tiempo recomendado para su consumo.

Como se puede comprobar, el problema de la conservación del vino no es otro que el de la oxidación del mismo, pues las bacterias acéticas presentes en el vino convierten el etanol en ácido acético mediante el proceso de oxidación, provocando la aparición de un sabor que recordará sin duda al del vinagre.

No obstante, seguir estos pequeños consejos ayudarán a prolongar la vida de una botella de vino que ya ha sido abierta durante algún tiempo a mayores. Estar seguro de poder disfrutar de un buen vino en el paladar debe ser una de las prioridades de todo amante de esta bebida, por lo que una buena conservación es esencial para no desperdiciar los sabores y aromas que ofrece.

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