¿Que representa la figura de un enólogo?

El vino es una de las bebidas más populares del mundo. Acompaña tanto comidas informales como los menús más selectos, y una copa es indispensable en las citas más importantes de la vida de cualquier persona. Casi todo el mundo lo conoce y lo ha probado, pero pocos saben cómo se produce realmente y el papel tan importante de un enólogo o profesional de la enología en este proceso tan complejo, desde que se planta la uva al momento en que la botella llega a la mesa del consumidor.

Una profesión reciente

Hasta hace un par de décadas, cuando se hablaba de la elaboración del vino en bodegas profesionales se hacía mención a la necesidad de contar con ingenieros agrónomos, químicos y biólogos para llevar a cabo todas las tareas requeridas.

Poco a poco, los responsables de las grandes empresas vinícolas se dieron cuenta de la necesidad de contar con especialistas en este trabajo que permitieran ir más allá en la calidad de sus productos.

Con este objetivo principal en mente, nació la enología como especialidad profesional y formativa. La Universidad de La Rioja fue la primera en incorporar estos estudios a su oferta educativa, en el año 1996. Desde entonces, para ejercer la profesión es indispensable contar con el correspondiente título universitario.

¿Qué es un enólogo?

Se trata de un técnico especialista en la elaboración del vino. Por lo tanto, dispone de los conocimientos necesarios para tomar las decisiones oportunas en todas las fases de la producción. Su trabajo implica desde la elección de la variedad de viña que se va a emplear hasta el mercado y los clientes potenciales de las botellas que se van a comercializar. En otras palabras, se puede decir que este profesional se encarga de supervisar todo el proceso necesario para conseguir el mejor vino posible.

Funciones y responsabilidades

La lista de funciones que asume este técnico desde su puesto en una bodega incluye, entre otras:

Elección de las variedades de uva que se plantarán para una futura elaboración del vino.

Decisión del terruño más adecuado para el cultivo, teniendo en cuenta sus características y el clima, factores clave para conseguir el mejor aroma y cuerpo.

Conocimiento de las cepas más idóneas para aprovechar las características del terreno en función de lograr el mejor producto final, así como la producción adecuada.

Supervisión de los cuidados de la viña durante todo el año para garantizar que las uvas cumplen con los requisitos indispensables que garanticen su calidad.

Elección del momento más adecuado para la vendimia teniendo en cuenta la climatología y el estado de la uva, y de las técnicas que se van a usar para ella.

Establecimiento del proceso de trabajo que se llevará a cabo de manera general en la bodega.

Selección de recursos humanos y técnicos empleados para el tratamiento de la uva y el vino ya creado.

Elección de los métodos de elaboración más adecuados para cada caso.

Obtención del mosto.

Control de la fermentación.

Supervisión del cumplimiento de los requisitos higiénicos , sanitarios y de seguridad a cumplir en el trabajo de la bodega.

Control del ambiente y las condiciones físicas de la bodega, indispensables para la correcta elaboración del vino.

Seguimiento de las analíticas, que acrediten la buena calidad del vino a nivel físico, químico y microbiológico.

Cuidado de las características organolépticas del vino que se elabora.

Establecimiento de las técnicas de crianza.

Diseño de los métodos de conservación del vino, teniendo en cuenta sus características concretas.

Supervisión de todo el proceso de embotellamiento.

Realización de catas técnicas para el control de la evolución de los vinos.

La repercusión de los enólogos sobre el vino

El cumplimiento de todas estas funciones se complementa con la necesidad de estos profesionales de investigar continuamente para mejorar y hacer evolucionar las técnicas y procesos empleados en la bodega para la elaboración de sus botellas.

En definitiva, el trabajo de los enólogos es indispensable para crear vinos de éxito y técnicamente impecables. Y no solamente esto. El trabajo y la personalidad de estos especialistas también se refleja en el paladar y las características organolépticas de cada copa.

El desarrollo de esta profesión ha permitido cambiar de manera sustancial la manera en que se producen los vinos en los últimos años. Los conocimientos especializados que ofrece la carrera universitaria permiten que estos técnicos sean capaces de abordar de una manera integral todas las fases de elaboración de un vino. Además, aseguran que se puedan poner en el mercado botellas con el mejor caldo, que cumplan con todas las expectativas de los clientes. Su objetivo será siempre ofrecer la mejor experiencia de degustación a quienes decidan probarlos.

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